Vladimir Dmitrienko, violinista: “Ser líder es un complicado conjunto físico, psicológico y químico… algo parecido al amor”.

Compártelo!

Vladimir Dmitrienko ama la música, el arte en general y a su familia en particular y se siente afortunado por vivir en Sevilla. Nacido en Moldavia, su carrera como violinista y su entusiasmo por la vida le ha hecho viajar y viajar hasta llegar a formar parte de la ROSS. Dirige el Concierto de Navidad del Teatro de la Maestranza y nos cuenta cómo ve él su profesión y algunos rasgos de su personalidad.

¿Más violinista que director de orquesta? ¿O viceversa?
Cuando hablamos de Vladimir como “director” se trata más de una dirección organizativa que de dirigir la orquesta con la batuta. Digamos que soy el que organiza el programa, junto al equipo del Teatro de la Maestranza y siempre haciendo mucho caso a las sugerencias de nuestro público y a mis compañeros de la orquesta. Es una creación de un conjunto de personas.

¿Cómo ha terminado viviendo en Sevilla alguien nacido en Moldavia?
Es una larga historia, pero hace años los músicos se movían mucho más que ahora, ya que había problema para cubrir las plazas existentes en orquestas europeas y especialmente españolas. España estaba de moda en la época de “bonanza”, así que, con algunos desvíos cercanos –Rumanía, once años – y lejanos –Japón, un año y medio–, llega uno de Moldavia a España.

Lo que más te gusta de tu profesión es…
Creo que, además del privilegio de tocar maravillosas obras de compositores de todas las épocas y estilos con los mejores directores y solistas y en uno de más importantes escenarios de España, aprecio más que todo la felicidad de trabajar con personas estupendas. Considero que he tenido muchísima suerte de estar aquí y, aunque es pronto pensar en ello, me gustaría que mi vida laboral terminara aquí, en Sevilla.

Lo que menos te gusta de tu profesión es…
(Risas) Como a cualquier músico de atril creo que no me gustan los ensayos excesivos, pienso que a veces incluso pueden ser contraproducentes. Pero lo que no me gusta, de verdad, es cuando siento que, por una u otra razón, pierdo interés por una obra, producción o proyecto… A veces pasan cosas que no dependen de nosotros pero nos hacen daño directo o indirecto.

Desde tu perspectiva, ¿qué tiene que pasar en la música clásica para que llegue a más público?
Creo que vivimos tiempos difíciles en los que acudir a un concierto de música clásica, en general, no está de moda, pero estoy convencido de que volverán esos momentos en los que asistir a un concierto sinfónico o ir a ver una ópera sea algo de lo que se pueda presumir. En la vorágine diaria es difícil que una pareja joven disfrute un concierto sinfónico en vivo y no en YouTube… Sabemos que es impactante asistir en vivo, hasta un partido de fútbol se vive de otra manera si estás en el estadio y no mirando el televisor. Lo que tengo claro es que a la fuerza no se puede atraer a nadie, pero sé que volverán a llenarse las salas y los teatros porque realmente es bello lo que estamos haciendo.

Has sido concertino en varias formaciones orquestales, ¿cuál es la misión del primer concertino? 
Ser un líder en un conjunto musical no se limita solamente tocar bien tu instrumento. Es un complicado conjunto físico, moral, psicológico y químico… algo parecido al amor, quizás. Lo principal en una relación entre compañeros es que haya confianza, ya que estamos cada día en el escenario, en primera línea de combate. Técnicamente, el puesto de responsabilidad en cualquier orquesta se gana en audiciones para las plazas que se sacan a concurso público, pero después de ganar hay otro largo camino convalidando cada día y cada nota la confianza que te otorgan compañeros y público.

Diriges el Concierto de Navidad, un clásico ya en el Maestranza…
Es el octavo año que llenamos el Teatro. Se trata de un proyecto que nació espontáneamente después de compartir con Pedro Halffter ­–director artístico del Maestranza– varias asuntos vinculados al repertorio y la forma de conjunto. El resultado es algo muy bonito, una tradición que esperamos que dure para siempre y en la que ponemos todo el corazón y el cariño cada año.

 

En la vorágine diaria es difícil que una pareja joven disfrute un concierto sinfónico en vivo y no en YouTube… Sabemos que es impactante asistir en vivo, hasta un partido de fútbol se vive de otra manera si estás en el estadio y no mirando el televisor. Lo que tengo claro es que a la fuerza no se puede atraer a nadie, pero sé que volverán a llenarse las salas y los teatros porque realmente es bello lo que estamos haciendo.

 

¿Qué le dirías a alguien que está estudiando música y en concreto violín? ¿Es dura esta carrera? ¿Permite disfrutar de una vida social?
Creo que cualquier carrera es difícil y en cualquier trabajo se llega a la cumbre sólo mediante un gran y constante esfuerzo. Quizá en el caso de los músicos hacen faltan algunas cualidades regaladas por Dios, aquella chispa que hace brillar a una persona cuando toca un instrumento musical. Un fabuloso y solicitado arquitecto puede brillar también a su manera, y el piloto de un avión puede ser un artista, pero es distinto… ¿La vida social ? Si uno quiere siempre se busca tiempo para pasar ratitos agradables con los amigos, ¡y tenemos muchos en Sevilla!

¿Qué haces en tu tiempo libre?
Junto a mi mujer, Nonna –chelista de la ROSS–, pasamos mucho tiempo con nuestros hijos Daniel y Noelia, recorremos Andalucía, hacemos muchísimas cosas juntos. Me encanta ver crecer a mis hijos.

¿Practicas algún deporte? ¿Cómo te cuidas?
(Risas) No mucho, la verdad. Suelo nadar media hora, más o menos, un par de veces por semana.
Por otra parte, tocar instrumento musical ya implica un importante esfuerzo físico porque, aunque estamos sentados trabajando, nos movemos bastante.

Con tanto recorrido, seguro que recuerdas alguna anécdota de tu vida profesional…
La verdad es que siempre nos reímos muchos y creo que somos personas muy positivas y optimistas. Sin buen humor y sonrisas nuestra vida sería mucho más pobre. Recuerdo una actuación en un acto político en un pueblo cercano donde interpretamos un arreglo de una obra de Isaac Albéniz para cuarteto de cuerda. Hasta ahí todo bien. El problema fue que había dos versiones de la misma obra, pero en distintas tonalidades, y la mitad de músicos tenían una y la otra mitad la otra versión …jajajaja … Así que lo que sonó no tenía pies ni cabeza, pero conseguimos terminarlo, nos aplaudieron con entusiasmo y hasta nos contrataron para varias actuaciones en la misma localidad. ¡Fue muy divertido!

Tu rincón favorito de Sevilla es…
Sevilla entera para mí ya es un rincón favorito. Me cuesta elegir sólo uno porque depende del estado de ánimo que tenga –y de otros factores como la temperatura–, pero me atrevo a decir dos muy especiales para mí: la catedral de Sevilla, donde he entrado cientos de veces y cada vez lo siento como la primera, y la Plaza de España que, junto a parque de María Luisa, forman un auténtico paraíso tanto en invierno como en verano.

Por Montaña Vázquez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *