Natalia Labourdette, soprano: “Soy nómada desarraigada por elección”

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La Nannetta de Falstaff nos cuenta que es muy activa en redes, “sobre todo en Facebook y Twitter”, que ha hecho de su hobby su profesión y que son pocos los esfuerzos por acercar la ópera a los jóvenes. La soprano madrileña tiene muy claras sus preferencias y el rumbo que quiere dar a su carrera. Una de sus principales metas es seguir aprendiendo y creciendo como persona y como cantante. Se define muy perfeccionista y espontánea. Natalia Labourdette se sincera en esta entrevista antes del estreno de Falstaff en el Teatro de la Maestranza.

Empezaste tocando el violín, ¡¡con cinco años!! Pero fue el canto el que te conquistó, ¿nos cuentas cómo fue el proceso?
La verdad es que el proceso es mi vida. Tengo muchas inquietudes y nunca he dejado de explorar posibilidades. Llevo toda la vida cantando (dicen mis padres, porque evidentemente de algunos años de mi vida yo no me acuerdo). El violín, como bien has dicho, empecé a tocarlo con cinco años. Desde que me lo pusieron en las manos dije que quería ser violinista. Me gustaba muchísimo. No obstante, cuando tenía catorce o quince años empecé a hacer la transición de aspiraciones profesionales. El problema con el violín y clave del canto fueron mi tesón, la disciplina y mi carácter perfeccionista. Este afán de mejora me llevó a ver muy de cerca mis limitaciones ‘violinísticas’. Mientras al violín le echaba a razón de seis horas diarias y determinadas cosas seguían sin salir bien, con el canto aún a día de hoy no he encontrado mis limitaciones. Si estudio y lo trabajo lo suficiente, todo sale bien. En el canto he encontrado un mundo entero lleno de posibilidades. El estudio del canto no sólo me permite crecer como persona, también me lo exige. Para ser cantante hay que leer, explorar, acumular muchas vivencias, sentir, interpretar, conocer el cuerpo, manejarse en diferentes idiomas, etc. Hay que vivir mucho e intensamente para cantar, aunque a veces se nos llame cantontos.

 Desde entonces no has parado de ganar premios y de dar recitales por Europa, ¿es difícil la vida de una cantante de ópera?
Absolutamente sí. Estoy empezando a darme cuenta. A veces, cuando me despierto no sé ni dónde estoy. Lamentablemente, además casi siempre estoy sola, por eso intento hacer amigos y conocer gente en cada sitio a donde voy. Aún así lo acepto de buen grado porque los pros son más que los contras.

 

 Cambiaría el matiz especulativo y que de casi todo se reduzca a la ganancia de dinero. Esto convierte nuestro mundo en elitista y hermético. Siendo la opera originalmente escrita para el pueblo, el pueblo dice que ya no le gusta, aunque yo creo que en realidad esto se debe a simple desconocimiento. Es un círculo vicioso. Alguien que no ha ido nunca a la ópera no va a gastarse varias decenas de euros en una entrada.

 

¿Qué es lo que más te apasiona de tu profesión?
Básicamente que puedo cantar y seguir explorándome cada día. Además, me encanta tener la posibilidad de trabajar en tantos lugares con distintas personas. Cada sala, cada teatro, cada concierto, cada momento son nuevos y apasionantes. Es lo que tiene el mundo del espectáculo. Esa especie de magia que surge cuando se reúne mucha gente que sabes que están pendientes de lo que vas a hacer en un momento determinado. Me entusiasma poder crear momentos únicos e irrepetibles.

 ¿Y lo que menos?
Creo que esta pregunta va muy de la mano de la anterior. Paradójicamente lo que menos me gusta a veces es lo que más me atrae. Para crear esa expectación de la que hablaba hay que estar de un lado para otro, parando en casa casi sólo para deshacer la maleta y volverla a hacer. Además a veces se crean vínculos muy buenos con personas con las que sabes que sólo vas a trabajar un mes, y eso da pena. Digamos que soy muy consciente de que todo tiene un fin. Mi rutina es no tener rutina.

 Si estuviera en tu mano, ¿qué cambiarías en la industria de la ópera y de la clásica?
Cambiaría el matiz especulativo y que de casi todo se reduzca a la ganancia de dinero. Esto convierte nuestro mundo en elitista y hermético. Siendo la opera originalmente escrita para el pueblo, el pueblo dice que ya no le gusta, aunque yo creo que en realidad esto se debe a simple desconocimiento. Es un círculo vicioso. Alguien que no ha ido nunca a la ópera no va a gastarse varias decenas de euros en una entrada. Aún conociendo el mundo y gustándole, ¿cómo va a ir alguien que gana menos de 1000€ al mes a la ópera con estos precios? Y mucho menos los jóvenes, así no se crea público. Los precios de las entradas son altísimos, así como los gastos de producción de una ópera hoy en día. Yo creo que habría que buscar la forma de bajar costes y precios.

¿Cómo cuidas la voz?
Intento siempre abrigarme bien, no hablar muy fuerte si estoy en un ambiente ruidoso y descansar bien.

 ¿Cómo es tu vida, tu día a día, sigues una rutina concreta?
Me levanto, desayuno y me ducho, en ese orden. Lo que venga después es organizable. Canto casi todos los días, de una a dos horas casi siempre, pero no está dicho en qué momento del día.

 ¿Practicas algún deporte?
Debería, pero ese también es un hándicap de mi vida itinerante. Estiro en casa todos los días y cuando hace buen tiempo voy en bici a todos lados.

 

Cada sala, cada teatro, cada concierto, cada momento son nuevos y apasionantes. Es lo que tiene el mundo del espectáculo. Esa especie de magia que surge cuando se reúne mucha gente que sabes que están pendientes de lo que vas a hacer en un momento determinado. Me entusiasma poder crear momentos únicos e irrepetibles.

 

¿Cómo te has planteado tu carrera? ¿Primero a nivel internacional o nacional?
En realidad eso no es muy de mi competencia. Mi representante se encarga de eso y así mis preocupaciones se reducen a estudiar y mejorar. Él me informa de las posibilidades existentes y, de momento, coincidimos. Más que el planteamiento geográfico del asunto, me interesa mucho el cariz que está tomando mi carrera en cuanto a repertorio, pues no me estoy dedicando exclusivamente al repertorio operístico. Tengo muchos proyectos en otros géneros, como el Lied o el repertorio sinfónico, y creo que eso me va a hacer crecer más como artista.

 ¿Cuáles dirías que son tus puntos fuertes?
La ilusión y la capacidad de trabajo .

 ¿Y los débiles?
A veces mi espontaneidad.

 ¿Con qué repertorio te sientes más cómoda en este momento de tu vida? Hay muchísimo repertorio con el que ahora mismo me siento a gusto. En cuanto a ópera me va muy bien en general el bel canto para lírico-ligera. Me siento muy cómoda también con los roles ligeros de Verdi (como Nannetta), de Mozart, de R. Strauss.

 Como mujer, ¿has sentido en algún momento algún tipo de discriminación dentro de la profesión?
No directamente, aunque sé de casos.

 ¿Cómo harías llegar la ópera, la lírica a los más jóvenes?
Con el colegio fui una vez al ensayo general La Bohème en el Teatro Real de Madrid. Eso como idea está muy bien pero, obviamente, hay que acompañarlo de una implicación escolar en la actividad. Un previo estudio de qué es la ópera, qué ha significado, estudio de los registros, etc. acompañado de ejemplos (¡con todos los medios que hay hoy a nuestra disposición!). Además, veo básico plantearlo como algo que hace gente normal, recalcando la dificultad y el esfuerzo que requiere llegar a poder vivir de ello para que nuestra profesión sea respetada. Recuerdo que en aquella visita escolar el profesor que nos acompañaba se durmió durante la ópera y que muchos de mis compañeros han considerado siempre que yo me dedico a mi hobby. No es mentira, pero pulir el hobby como para poder vivir de él requiere sacrificios durante toda la vida. Es importantísimo también el asunto de los precios, como dije antes, hay que  hacerla accesible a todos los públicos.

 ¿Eres muy activa en redes sociales? ¿Cuál es tu preferida?
Soy activa, sí. Tengo Facebook, Twitter e Instagram. Para lo profesional mis preferidas quizás son Facebook, donde tengo una página que se llama Natalia Labourdette – Soprano, y Twitter, donde soy @LabourdetteAlda. En Instagram soy bastante nueva y me lo he tomado como una red más relajada, en la que me expreso más personalmente y en la que no publico casi en exclusividad lo referente a mi vida profesional. También en Instagram soy @labourdettealda. Es gracioso, porque mi descripción de Instagram creo que se resume lo que me preguntabas antes sobre si es difícil la vida del cantante. Reza: Nómada desarraigada por elección.

¿Cómo te enfrentas a Nannetta, en Falstaff?
Con muchísimas ganas e ilusión. Me encanta además la producción y el trabajo que hemos hecho con los maestros. Estoy aprendiendo un montón y hay tan buen ambiente en el teatro y en la compañía que me parece que este doble debut será difícil de olvidar.

 ¿Tu próximo reto?
Pues nada más termine este Falstaff me voy a Dijon a cantar en un concierto el 3 de marzo. La Ópera de Dijon va a hacer un homenaje a Federico García Lorca; será un proyecto performativo con música, danza, pintura y mucha poesía, y yo voy a formar parte de esta genial idea. Tengo muchas ganas, la verdad.

Por Montaña Vázquez

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