Juan Carlos Garvayo, pianista: “Los conservatorios son rehenes de una mediocridad resentida”.

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Es solista, miembro del prestigiosos Trío Arbós y profesor del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Se marchó a Estados Unidos ávido de enseñanzas diferentes, atraído por un sistema educativo abierto y de excelencia que le ofrecía un abanico ecléctico de oportunidades en el mundo de la música. Juan Carlos Garvayo tiene las ideas muy claras y el coraje para expresarlas sin cortapisas. Con más de 30 discos grabados para distintos sellos, y actuaciones en más de 30 países, Juan Carlos aterriza en Sevilla para desgranar al piano los secretos de los arreglos de Liszt en las sinfonías de Beethoven.

 

¿Cómo es la carrera de un pianista?
Es una carrera lenta y sacrificada. Si no es puramente vocacional, es mejor dedicarse a otra cosa. Requiere al principio una formación muy intensa y de alto nivel y después altas dosis de esfuerzo para estar física e intelectualmente a la altura que se requiere para tener una vida profesional activa. Quizás sea lo más parecido a un deporte de élite en el ámbito artístico.

 

 Empezaste en Granada, donde naciste, y te marchaste a EE.UU para estudiar en la Rutgers University y en la State University… Cuéntanos un poco cómo fue esta experiencia.
Me fui buscando la formación de la que carecía en España. Los conservatorios dejaban mucho que desear y era muy angustioso para mí ser consciente de que estaba perdiendo el tiempo en el sistema educativo de mi país. En los EE.UU encontré un sistema de excelencia con profesores de prestigio y gran experiencia que me ofrecieron exactamente lo que yo necesitaba en ese momento. Igualmente encontré un sistema universitario flexible y abierto en el que no sólo podía empaparme de música, sino también de otras disciplinas que me interesaban como, por ejemplo, la antropología. Además disfrutaba de bibliotecas, instalaciones y oportunidades que, en la España que dejaba atrás, eran pura ciencia ficción.

 

Háblanos un poco de la Integral de los arreglos de Liszt de las sinfonías de Beethoven…
Las transcripciones de Liszt son realmente prodigiosas. Trabajó mucho sobre ellas desde la total veneración por la obra de Beethoven. Por un lado son herramientas para conocer las sinfonías en la intimidad del salón de una casa en una época en la que no existían grabaciones fonográficas, y por otro son ejemplos excelsos del difícil arte de la transcripción. Los recursos y la imaginación de Liszt son inagotables para encontrar fórmulas que evoquen los colores de la orquesta a través del teclado.

 

Eres uno de los componentes del Trío Arbós, ¿cómo surgió este proyecto y qué recompensas te aporta?
El Trío Arbós surgió en el año 1996 como una iniciativa de tres jóvenes músicos que en aquel momento regresaban de estudiar en el extranjero y querían unirse en torno a la música de cámara. Ha sido y es hoy día el proyecto más importante de mi vida profesional. Son más de 20 años de innumerables conciertos, grabaciones y proyectos variados y enriquecedores.

 

Como profesor del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, ¿puedes ofrecernos una valoración del impacto de la música clásica en la juventud?
Hoy día, son muchos los frentes que hay que derribar para hacer una brecha en la basura teledirigida que consume la sociedad por la que filtrar arte y música de calidad (no solo clásica). Todos los esfuerzos que se hagan en este sentido son pocos. El contacto y el conocimiento de las obras artísticas más elevadas de nuestros congéneres nos acercan más a la verdad, a la libertad, al bienestar y a la superación personal y colectiva (como sociedad), y esto no es bueno para la manipulación colectiva que pretende el consumismo feroz. Por un lado, gracias a internet, toda esta información de calidad está al alcance de la mano de cualquiera pero, por otro, para acceder a ella, primero hay que entrar con un machete en la jungla de los intereses comerciales que nos machacan a diario con sus consignas. Los jóvenes son más permeables, pero también lo más valioso que tenemos. Por eso hay que cuidarlos con absoluto mimo.

 

Si de ti dependiera, ¿qué mejorarías en la educación musical para que dejara de ser la gran olvidada?
La educación musical española necesita un revulsivo radical. Sólo es posible sacarla del desastre en el que está sumida con un puñetazo en la mesa de una voluntad política fuerte que tenga claro cuáles son sus principales males: los conservatorios son rehenes de una mediocridad resentida que se escuda en la burocracia legalista para pisotear la excelencia y ahuyentarla de sus aulas. Me temo que con la debilidad política que arrastra nuestro país, esto no es posible por ahora.

 

Sientes un gran interés por la música actual, por la creación de autores como Cristóbal Halffter, Luis de Pablo o George Benjamin… ¿Crees que es hora de avanzar y educar el oído a nuevos repertorios?
¿Cómo no voy a sentir interés por la música que se compone hoy día? Es la música de mi tiempo, de mis coetáneos. No concibo la falta de interés por nuestro entorno por lo que me rodea, por lo que está vivo, por la manera que tienen mis coetáneos de estructurar el mundo de los sonidos… Igual que leo las noticias sobre lo que sucede a diario, necesito saber qué música componen los compositores de mi tiempo. Nunca es bastante todo lo que se haga por hacer visible la creación actual. Desgraciadamente, en España está sumida en un gueto del que cuesta muchas veces salir por la falta de oportunidades y de apoyo institucional. No es ni siquiera una cuestión de educación, es mas bien un problema de visibilidad. Hay mucha música actual potente y hermosa que nunca se llega a escuchar por falta de medios.

 

Como pianista, ¿con qué repertorio te sientes más cómodo?
Me defino como un pianista omnívoro. Me encanta la música y me siento cómodo con todo lo que esté bajo mis dedos (otra cosa es que lo toque mejor o peor).

 

¿Cuál es el autor que más difícil te resulta?
Cualquiera que haga música vacía, impecable pero desprovista de alma.

 

¿Cómo es tu dinámica de preparación de un concierto?
Hago lo que puedo. Me desdoblo en mil actividades distintas a lo largo del día y, al final, me convierto en una especie de trapero del tiempo que saca minutos de donde no los hay para estudiar y preparar toda esa locura de programas distintos en la que me encuentro inmerso a menudo.

 

Un sueño por cumplir.
Como soy muy aficionado a la navegación, realizar una travesía importante en solitario. Mi barco y yo.

 

Un deseo para 2018.
Deseo cordura, educación, cultura y tranquilidad a mi país, España. Un país al que amo y en el que espero que mis hijos crezcan en prosperidad entendiendo que este país grande y hermoso es el de todos, y que nadie es superior a nadie.

Por Montaña Vázquez

3 opiniones en “Juan Carlos Garvayo, pianista: “Los conservatorios son rehenes de una mediocridad resentida”.”

  1. Creo que tu sueño está realizado, pues navegas en solitario con tu velero…la música.
    Así tienes a tú madre tan enamorada de ti……..y orgullosa….

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