Pepe Habichuela, guitarrista. Sus claves para disfrutar del flamenco

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Acaba de cumplir 73 años, se llama José Antonio Carmona Carmona, de Granada, y camina con su guitarra desde los 13 años. Pepe Habichuela me recibió en su casa de Madrid y pude confirmar que todo lo que me habían dicho sobre él es cierto: es un personaje único, una persona encantadora y con una fuerza y un carácter especial. ¿Por qué ‘Habichuela’, Pepe? “No sé… (se ríe) porque a mi padre le llamaban así, era muy pequeñito, iba siempre muy chulo vestido y no paraba de pedir habichuelas”. Ole. La guitarra sentada en el sofá junto a él. Me pregunta si fumo. No, gracias. Él sí. Y mientras se enciende un pitillo, Pepe recuerda el homenaje que le brindaron hace pocos meses en Madrid por ser un flamenco de pro y por sus 60 años de carrera profesional, –pero ojo, que no piensa retirarse mientras le queden fuerzas– y me confiesa que le hace especial ilusión llegar al Maestranza con Pepe Habichuela y amigos, “porque hay gente estupenda en este espectáculo; estoy muy bien acompañado. El público lo va a disfrutar muchísimo”. Y sigue recordando… Por ejemplo, me cuenta que el punto más emocionante de su carrera como guitarrista flamenco fue cuando, allá por los años 80, se decidió a lanzar su primer disco, y partió a Estados Unidos. “Fuera de España, en Europa y en Estados Unidos, entienden y respetan el flamenco. En todas partes el flamenco arrasa, en todas partes menos aquí, en España. No sé cómo hacemos para destacar siempre lo negativo en vez de lo positivo. Es triste, pero es la realidad. Falta educación y respeto”. Vamos a intentar revertir esta sensación con unos cuantas ‘claves’ para disfrutar al máximo del flamenco. Nos las cuenta Habichuela, Pepe Habichuela.

Pepe, ¿hace falta una predisposición especial?
Qué va. Sólo hay que querer escucharlo, verlo, sentirlo. Es como cuando voy al museo y me gusta un cuadro, aunque no tenga ni idea de arte. Cuando algo es bueno, te llega.

¿Hay que ser del Sur o gitano?
Tampoco. ¡Como si uno es de Nueva Zelanda! Es una música poderosa.

¿Hay que ser un entendido para disfrutarlo?
Si el público ve algo especial, le gusta, lo valora y al final se queda prendado.

Guitarra o voz, ¿cómo es más fácil acercarse al flamenco como espectador?
La guitarra flamenca vive un momento muy importante. El baile y el cante tienen mucho tirón, pero fuera de España la guitarra arrasa.

¿Un extranjero conecta con el flamenco?
En Japón, en Francia, en Gran Bretaña… se llenan los teatros. Lo respetan y admiran a los artistas porque hacen algo diferente. Despiertan su curiosidad y ésta se convierte en admiración.

Pero reconoce que el ‘cante jondo’ es un pelín difícil de sentir…
El flamenco es lo máximo. Me encanta el jazz y la bossa nova pero el flamenco es único. El ‘cante jondo’ puede que resulte más más difícil de entender y de sentir, pero poco a poco el oído y el gusto se van entrenando. Sólo hay que escuchar.

Háblanos de lo que se esconde en la poesía flamenca.
La poesía flamenca habla de la ‘fatiga’ de la vida. Lorca es quien se esconde en la poesía flamenca. En ella hay pena, alegría, desamor… A mí me gustan sobre todo las letras antiguas, las que hablan de la muerte, de la vida, de las cosas importantes que nos pasan. Las de hoy tienen poca fuerza, falta la poesía de la vida real. Lorca fue un tío muy flamenco, y si te gusta su poesía no tiene más remedio que gustarte el flamenco porque refleja la vida. Yo trato de hacer poesía con mi guitarra. El sonido de mi guitarra ha cambiado porque tengo 73 años ya. Ahora estoy más seguro, más firme, la fuerza ya no es la misma pero tengo más experiencia de la vida y más carácter.

 ¿Qué les dirías a quienes todavía se muestran reacios a escucharlo?
Que lo intentaran antes en su casa, por ejemplo, que escuchen ‘seguiriyas‘ y guitarra clásica de toda la vida.

 Requisito indispensable para disfrutar e integrarse en el mundo flamenco.
Apertura mental, sin expectativas. Que vayan a disfrutar, a empaparse de arte.

 ¿Tiene que evolucionar el flamenco?
Hay que darle al flamenco puro un sonido actual, tiene que evolucionar sí, hay que lanzarse y probar cosas nuevas y si te equivocas, mala suerte, pero continuas y punto. Eso sí, no puedes saltarte pasos; antes de hacer cosas nuevas hay que saber todos los cánones del flamenco, tener una base sólida, como hicieron Enrique Morente y Camarón. Ellos fueron unos revolucionarios del cante.

Por Montaña Vázquez

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