Víctor Ullate: “El ballet clásico exige amor incondicional”

Compártelo!

Enjuto, sencillo, carismático, genial. Así es Víctor Ullate. El fundador del Víctor Ullate Ballet, primera compañía privada de danza en España concertada con el Ministerio de Cultura, es de los mejores bailarines del panorama internacional. Charlamos con él sobre sus sueños, sus aficiones y su visión de la danza a su paso por el Teatro de la Maestranza con El amor brujo.  

¿Por qué te atrapó el ballet?
Cuando era pequeño oía música e inmediatamente me ponía a bailar, ¡no podía evitarlo! La música me impulsaba a moverme. Aunque tengo que confesar que yo iba para flamenco, pero como en Zaragoza, donde vivía, sólo había academias de clásico español mi carrera tomó ese camino.

¿Qué le dirías a alguien que va a ver un espectáculo de ballet por primera vez?
Que se relaje y se deje impregnar de todos los momentos y, si puede, que se informe antes de lo que va a ver. Mi experiencia me dice que todo aquel que va a ver danza se engancha.

¿Hay alguna diferencia entre danza y ballet?
Para mí todo lo que es movimiento es danza, ya sea de una u otra índole… incluso el breakdance es danza. La danza, el ballet, el flamenco… todo es sentimiento.

¿Cómo recuerdas tu primera vez en el escenario?
¡Era un manojo de nervios! Pero justo por eso conseguí flotar; los nervios a mí siempre me han hecho elevarme, nunca me han paralizado. No he sentido nunca pánico escénico, pero es verdad que hay bailarines que lo dan todo durante las clases y en la función solo llegan a la mitad por culpa de los nervios. Pero en general, cuando estás en el escenario saltas y giras como nunca.

Háblanos de la dureza, de la disciplina, del esfuerzo que requiere el Ballet
Tienes que estar dispuesto a darlo todo. Son ocho años de estudio más dos de experiencia en una compañía en la que hay que aprender el sentido del movimiento y el espacio, hay que conseguir ser musical y no todo el mundo nace para el baile. Es muy difícil. El ballet clásico exige una disciplina férrea y amor incondicional, desear bailar, porque para plantearlo solo como un trabajo es demasiado duro.

¿Y cómo desconectas?
Me encanta no hacer nada. Pasear con mis perros, montar en bici… Pero mi auténtica afición, además del ballet, es la pintura. Me encantaba pintar, pero cuando era joven tuve que elegir entre ballet o pintura porque mis padre no podían costear ambos estudios. Ahora, cada vez que puedo, pinto sin parar.

Gracias al ballet has podido…
El ballet me ha permitido desahogarme mental y físicamente, ha sido como una válvula de escape en cuanto a emociones, he conseguido estar en un plano muy alto y sentir mucha felicidad. Recuerda un poco a lo que cuentan las personas que están a punto de morir o han visto la muerte muy de cerca, te olvidas de la técnica y de todo y sólo disfrutas de la música y tu arte. Estás como en un sueño. Por supuesto, gracias al ballet he conocido a gente fantástica y he viajado por todo el mundo.

Qué le falta a nuestro país para que el Ballet sea importante
Talento hay, y mucho, pero hacen falta buenos maestros, si no es difícil llegar a algo en este mundo.

Un sueño por cumplir
Mi sueño es mi fundación. Desde 2001 hemos intentado ayudar a niños con grandes aptitudes para la danza y carencias. Queremos tener una gran casa de la danza y hacerles flotar. ¿Mi sueño? Quiero dotar a la Fundación de las herramientas necesarias para que perdure en el tiempo y siga formando a grades profesionales de la danza cuando yo ya no esté.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *